Los domingos se hicieron para ver la tele o salir con la novia.
Yo he decidido preparar el lanzamiento de una nueva agencia con oficinas en Zürich y Barcelona: Sherman McCoy Advertising.
Lo primero que hay que hacer es investigar y documentarse. ¿Dónde están los gurús?
Hace tiempo que no leo ninguna predicción publicitaria. La cosa estaba muy calentita con todo aquello del neuromarketing y las investigaciones a córtex abierto... Pero creo que después de la publicación de "Post Publicidad" y "La reconciliación del consumidor" me he quedado un poco descolgado. Repaso la revista Yorukobu. Nada nuevo bajo el sol, lo cual no quita que esa revista en particular sea una de las mejores publicaciones del sector que conozco.
Volvamos. ¿Dónde están las predicciones para el curso que viene? Me paso por TrendWatching y veo decepcionado que solucionan la investigación con un mix genérico titulado "innovation extravaganzza", un cajón de sastre donde cabe desde la compra en grupo a los QR con storytelling. De nuevo, nada nuevo.
Me pateo el O'Reilly Radar y el PSFK. Me aburro.
Me voy a ver webs de agencias.
Entro en Cosalux y en Big Al Creative Emporium. Me quedo con la segunda, por el nombre y la chulería.
Voy a buscar conversación en alguna red social de yupiies, a ver si descubro algo.
Decido meterme con los del coaching, que siempre tienen argumentos. Elijo el artículo "más leído" y disparo.
Me responden rápido que no he entendido nada... son ellos los que no entienden que es domingo y que me aburro.
Entro en Google Plus. Supongo que no tengo el día... pero me parece una mierda. A parte de ese chat colectivo (¿quién eligió el nombre? ¿"Quedadas"?), no le veo demasiado la cosa. Bueno, tiene algo bueno del Twitter y las fotos se ven mejor, pero realmente no había para tanto. Quizá nos dan la sorpresa cuando salgan de la beta.
Se me ocurre una idea. ¿Qué tal una agencia en beta? Con invitaciones y todo ese rollo...
Hay que planificar. Me bajo un Excel para hacer pruebas de usabilidad, lo subo a Scribbd, por si lo queréis usar antes de que me lo retiren. Es largo y pesado, pero tiene buena pinta.
Empezaré a hacer wireframes mañana mismo.
Cuando descubra la tendencia publicitaria que me haga millonario os paso una invitación a la beta de Sherman McCoy.
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17 julio 2011
11 mayo 2011
El desequilibrio del Digital Transmedia Storytelling
La definición de transmedia storytelling que más me ha llamado siempre la atención es la que asegura que el primer caso documentado es la Biblia.
Maravillosamente cierto: una narración fragmentada en una gran diversidad de plataformas (papel, vidrieras, iconos, cuadros, esculturas...) donde el espectador se hace su propia versión y todas las versiones confluyen en un único relato universal compartido por una "comunidad de usuarios".
Acabo de ver la explicación que hacen Gonzalo Martín y Massimo Martinotti y sus explicaciones añaden, a la primera definición, la dimensión digital del método: la convergencia digital y la participación del usuario.
Tanto una como la otra están envueltas, curiosamente, por un aura de ininteligibilidad. Si a mi padre le cuento eso del digital transmedia storytelling me pone cara de que le cuento algo súper-interesante a lo que, antes de que pueda acabar, ya ha renunciado a entender. ¡Pero si ni la directora de cuentas de la última agencia interactiva donde trabajé entendió jamás qué significaba ni para qué servía!
Para convencerme a mí mismo de que el método es útil y sencillo me he dibujado el DTS (digital trans...blablá) de mi propia marca, o sea, de mí.
Me he puesto en la piel de un responsable de RRHH que me investiga en la red para saber si soy el perfil idóneo para el cargo y esto es lo que me ha salido.
Me he dado cuenta de que la elaboración de una estrategia bien cerrada, sin flecos, donde las interpretaciones que pretendemos generar en la mente del consumidor no se nos vayan de las manos y a la vez ofrezcan "salidas" que hagan sentir al usuario libre en sus "averiguaciones" para no mostrar un perfil de marca rígido y monótono, el relato debe estar en permanente cambio.
Mi web ha quedado obsoleta si la comparo con mi LinkedIn, y la tremenda velocidad con la que pueden generar significantes mi Tumblr y mi Twitter (y eso que no incluyo el facebook, que es la madre del cordero...) muestran un desequilibrio en el discurso estratégico que hacen incoherente a mi marca.
Desarrollar una planificación estratégica de marca a medio y largo plazo mediante redes sociales y narrativas fragmentadas multimediales exige la aceptación de un alto grado de incoherencia entre los core messages de la marca. Aceptar esos desequilibrios, darlos por hechos y aprender a jugar con ellos hasta convertirlos en un valor añadido es, creo, el auténtico reto del DTS.
Maravillosamente cierto: una narración fragmentada en una gran diversidad de plataformas (papel, vidrieras, iconos, cuadros, esculturas...) donde el espectador se hace su propia versión y todas las versiones confluyen en un único relato universal compartido por una "comunidad de usuarios".
Acabo de ver la explicación que hacen Gonzalo Martín y Massimo Martinotti y sus explicaciones añaden, a la primera definición, la dimensión digital del método: la convergencia digital y la participación del usuario.
Tanto una como la otra están envueltas, curiosamente, por un aura de ininteligibilidad. Si a mi padre le cuento eso del digital transmedia storytelling me pone cara de que le cuento algo súper-interesante a lo que, antes de que pueda acabar, ya ha renunciado a entender. ¡Pero si ni la directora de cuentas de la última agencia interactiva donde trabajé entendió jamás qué significaba ni para qué servía!
Para convencerme a mí mismo de que el método es útil y sencillo me he dibujado el DTS (digital trans...blablá) de mi propia marca, o sea, de mí.
Me he puesto en la piel de un responsable de RRHH que me investiga en la red para saber si soy el perfil idóneo para el cargo y esto es lo que me ha salido.
Me he dado cuenta de que la elaboración de una estrategia bien cerrada, sin flecos, donde las interpretaciones que pretendemos generar en la mente del consumidor no se nos vayan de las manos y a la vez ofrezcan "salidas" que hagan sentir al usuario libre en sus "averiguaciones" para no mostrar un perfil de marca rígido y monótono, el relato debe estar en permanente cambio.
Mi web ha quedado obsoleta si la comparo con mi LinkedIn, y la tremenda velocidad con la que pueden generar significantes mi Tumblr y mi Twitter (y eso que no incluyo el facebook, que es la madre del cordero...) muestran un desequilibrio en el discurso estratégico que hacen incoherente a mi marca.
Desarrollar una planificación estratégica de marca a medio y largo plazo mediante redes sociales y narrativas fragmentadas multimediales exige la aceptación de un alto grado de incoherencia entre los core messages de la marca. Aceptar esos desequilibrios, darlos por hechos y aprender a jugar con ellos hasta convertirlos en un valor añadido es, creo, el auténtico reto del DTS.
27 mayo 2010
Vice 0 - Lifelounge 1
Hace bastante tiempo que sigo los mags on-line Lifelounge y Vice.
Puede que la línea editorial del primero suela caer en el fashionismo y las tetas, pero al fin y al cabo su público escucha a MIA y se compra los gayumbos en el American Apparel.
A pesar de que Lifelounge resulte más frivolona que Vice, la primera tiene algo que no tiene, ni de lejos, ni la segunda ni el resto de su competenica: una cuidadísima redacción adaptada al medio y extremadamente focalizada a su público objetivo.
Los copys de Lifelounge son lo que el Vice ha pretendido siempre, pero sin resultar arrogante y totalmente deslocalizado.
El problema de Vice, al ser una multinacional del branded content disfrazada de revista de tendencias con veleidades de periodismo de investigación, es que usa una voz estandarizada que busca la complicidad de un lector medio universitario y urbanita de los Estados Unidos en lugares como el barrio chino de Barcelona.
Lifelounge, por el contrario, se ha centrado en hacer un periodismo honestamente de tendencias, usando una voz siempre igual y dirigida exclusivamente a hipsters australianos que juega con el humor absurdista y la frivolidad socarrona, sin otra pretensión que no sea divertirse un rato.
Esta honestidad cómplice en el contrato entre editor y lector, y la calidad resultante de unos copys cercanos e hilarantes, combinada con una gráfica gamberra y subida de tono, convierten el producto en algo creíble y con una posición lógica y sólida en su espacio de mercado.
Quién mucho abarca poco aprieta, y una multinacional debería tener en cuenta esa gran verdad a la hora de posicionarse en mercados locales. Más todavía si su producto es el lenguaje y la seducción.

El último newsletter de Lifelounge, que remite a una promoción
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