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05 febrero 2012

Internet, contenido y marca (2)


Todo empezó cuando los bloggers se pusieron en venta.

Tras la explosión de la burbuja en los noventa, un orden natural pareció devolver el equilibrio a la Fuerza, un sentido común que puso a cada uno en su "lugar natural": las personas hablaban con personas en los blogs y las empresas hablaban entre ellas en las webs.

Como es lógico, al cabo de poco tiempo, las personas que trabajaban en las empresas también empezaron a tener sus blogs, donde, como personas empleadas, hablaban de su empleo en su espacio personal y privado de personas.
Cuando las empresas comprobaron que las personas leían más y confiaban más en lo que decían otras personas, que en lo que decían las empresas en sus webs, éstas empezaron a pagar a las personas para que escribieran sobre sus marcas en los blogs. 
Este punto de inflexión empezó a resquebrajar el idílico orden natural primigenio acaecido tras la explosión de la burbuja... hasta que llegó la Web 2.0.
Durante un tiempo pareció que la Web Social, la Web de las Personas, basada en el poder de los blogs y las comunidades de intereses que establecían alrededor de estos, podía llegar a superar incluso el poder de las corporaciones. Yo mismo escribí hace unos años un artículo (pagado) que prometía eso...
Como en el cuento de los 3 cerditos, las personas que vieron que sus blogs habían sido comprados y los bloggers eran otra vez empleados, se refugiaron en las plataformas 2.0  para pasarse información privada y fidedigna sobre las marcas, productos y servicios de las empresas, confiando en que éstas no osarían a disfrazarse de personas en las redes sociales y que, si acaso lo hacían, se les vería el plumero tan rápido que nadie podría llevarse a engaño.
Y entonces aparecieron los Community Managers.
Los CM's eran empresas disfrazadas de personas que se colaban en las redes sociales para, de nuevo, hablar de Las Marcas en nombre de Las Personas. 
Pero el equilibrio en la fuerza se consigue a base de aguante y resistencia, y las empresas parece que vuelven a perder peso en cuestión de credibilidad y reputación por una simple cuestión de mantenimiento.
Como decía en la primera parte de este post, las agencias encargan la tarea del mantenimiento Social Media a los becarios o a los copys juniors, entre otras razones porque el esfuerzo se realiza en la estrategia y diseño de la presencia en redes, no en el mantenimiento de esa presencia, y el cliente confía en que el chaval de la agencia es la persona más adecuada para perder el tiempo en eso del Facebook. 
Ahora que las empresas van disfrazadas de hombre anuncio suplicando Likes entre una descomunal comunidad de gente cabreada que usa las redes para organizarse y protestar contra un sistema corrupto a punto de venirse abajo, las empresas buscan una nueva figura:
el Content Curator.  
Parece que este nuevo enviado del Mal, el Capital (parafraseando a la Bruja Avería), será el encargado en este 2012 de dar nuevo impulso al mantenimiento de la presencia corporativa en las redes sociales a base de contenidos más relevantes y mejor organizados...

(continuará?)   

02 febrero 2012

Internet, contenido y marca (1)


Content curation>Storytelling>Interactive narratives


La web habla de ella misma y se explica para sí misma, se dibuja y representa, en un infinito juego autoreferencial que parece conducir a algún sitio y siempre acaba volviendo a su punto de partida: ella misma, la información. ¿Cómo pueden interrumpir las marcas el monólogo que Internet mantiene consigo misma? 

El reciente fenómeno del Content Curation, un nuevo paso hacia el abismo tras el boom del Community Managing, un grado más en la escala del surfeo profesional me arrastra, por  obvias razones laborales, a documentarme sobre el asunto.

Nota:
Los community managers que conozco tuvieron que acabar desembolsando grandes cantidades de dinero para obtener títulos oficiales en academias creíbles en nombre de una especialidad de resbaladizas sutilezas donde se mezclaba la biblioteconomía, la sociología y los rudimentos básicos del marketing BTL. Hoy en día todo el mundo sabe que del CM se encarga al becario, que para eso ha estudiado y además al cliente la comunidad le importa un rábano.

Fui siguiendo las migas de pan que dejaron los expertos en content curation y llegué a la anterior panacea de la nueva publicidad interactiva: el transmedia storytelling. El salto de "cómo reunir, clasificar y compartir" la información me llevaba, curiosamente, hacia atrás: al "cómo explicar" la información reunida, clasificada y compartida.

Los entresijos del transmedia storytelling siempre resultaron más enrevesados y ambiciosos, si cabe, que los del CM. Para entender el funcionamiento de campañas multimediales donde el mensaje publicitario se trabajaba en forma de historia fragmentada para que una comunidad de usuarios conectados la interpretara individualmente y luego completara su sentido compartiéndola en la red, empapándose así del "espíritu" de la marca, exigía conocimientos de semiótica, narratología que ya poco tenían que ver con la publicidad pura y dura.

El tercer paso para verle las costuras al Content Curation me llevaba de cabeza a la disciplina de las narrativas interactivas y de ahí, de nuevo, a la usabilidad y la experiencia de usuario para acabar simple y llanamente en la línea de código.  

Había pasado tres días buscando información sobre la información en el medio de información que más información tiene sobre su propia información y nadie había hablado todavía de lo que probablemente se preguntan cada día todos los CMs y CCs del mundo: ¿qué posteo hoy?

La relación entre contenido y marca sigue explicándose en términos de intercambio de información no deseada entre unos que quieren vender algo a otros que no han venido a comprar nada en un medio fascinado consigo mismo, donde la conversación gira entorno a sí misma, dando vueltas y más vueltas a las posibilidades, las habilidades y el potencial contenido en el medio.

¿Cómo pueden las marcas convertirse en parte de ese monólogo? Sin duda tendrán que formar parte, o mejor convertirse en la red y aportar algo interesante a la reflexión colectiva que se está llevando a cabo para su construcción y mejora. Al fin y al cabo, eso es precisamente lo que la red trata de decir a las marcas cuando no habla consigo misma.

   
  Freedom and Engagement in Interactive Narratives on Prezi



17 abril 2011

"Pero... qué coño es esto".

El blog (que es vol fanzine però acaba en portfolio) "Súdor y Potas" és un d'aquells feliços descobriments que desperten les ganes de posar's-hi amb l'enveja sana del "algo así tendría que hacer yo".
Reproduïm un dels que ens han agradat més, el 5 de la sèrie "Naderías".


 
/cliqueu per fer-lo gran
 

27 mayo 2010

Vice 0 - Lifelounge 1

Hace bastante tiempo que sigo los mags on-line Lifelounge y Vice.
Puede que la línea editorial del primero suela caer en el fashionismo y las tetas, pero al fin y al cabo su público escucha a MIA y se compra los gayumbos en el American Apparel.
A pesar de que Lifelounge resulte más frivolona que Vice, la primera tiene algo que no tiene, ni de lejos, ni la segunda ni el resto de su competenica: una cuidadísima redacción adaptada al medio y extremadamente focalizada a su público objetivo.
Los copys de Lifelounge son lo que el Vice ha pretendido siempre, pero sin resultar arrogante y totalmente deslocalizado.

El problema de Vice, al ser una multinacional del branded content disfrazada de revista de tendencias con veleidades de periodismo de investigación, es que usa una voz estandarizada que busca la complicidad de un lector medio universitario y urbanita de los Estados Unidos en lugares como el barrio chino de Barcelona.
Lifelounge, por el contrario, se ha centrado en hacer un periodismo honestamente de tendencias, usando una voz siempre igual y dirigida exclusivamente a hipsters australianos que juega con el humor absurdista y la frivolidad socarrona, sin otra pretensión que no sea divertirse un rato.
Esta honestidad cómplice en el contrato entre editor y lector, y la calidad resultante de unos copys cercanos e hilarantes, combinada con una gráfica gamberra y subida de tono, convierten el producto en algo creíble y con una posición lógica y sólida en su espacio de mercado.

Quién mucho abarca poco aprieta, y una multinacional debería tener en cuenta esa gran verdad a la hora de posicionarse en mercados locales. Más todavía si su producto es el lenguaje y la seducción.



El último newsletter de Lifelounge, que remite a una promoción